miércoles, 29 de octubre de 2014

Todos somos diferentes


Y si no lo fuéramos... ¡qué aburrido! Desde mi profesión he aprendido a valorar la diversidad y las diferencias como algo positivo y enriquecedor de lo que se aprende día a día. Aprendemos tod@s de tod@s y a cada momento.
Por un lado, negar la diversidad, ya no digo lo que nos aporta, sino negarla a ella en sí misma, sería negar nuestra labor profesional. ¿Qué tutor, especialista, orientador... no se ha encontrado la diversidad en el aula? ¡No creo que exista ninguno! Por no hablar, por otro lado, de que nuestro sistema educativo está diseñado, precisamente, contemplando esa diversidad y la necesidad de atenderla a través de distintos recursos humanos, materiales y organizativos. Y, por último, desde el punto de vista más humano, nos hacemos conscientes continuamente de que todos somos diferentes y que cada uno tiene unas necesidades y posibilidades diferentes.

Ya lo dijo Marx: "De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad" (adaptando la interpretación de esta cita al ámbito educativo creo que refleja bastante bien mi punto de vista sobre la atención a la diversidad).


Como ya sabemos, el tratamiento de la diversidad tiene multiples vertientes. En Andalucía, están reguladas a través de la Orden de 25 de julio de 2008 de atención a la diversidad en la educación basica. Ahí se reflejan desde medidas ordinarias de atención a la diversidad:
  • Atención individualizada por parte del tutor en el aula.
  • Agrupamientos flexibles.
  • Desdoblamientos de grupos en diferentes áreas o materias.
  • Apoyo de un segundo profesor en los grupos ordinarios.
  • Modelo flexible de horario lectivo semanal.
  • Programas específicos personalizados (para la recurperación de aprendizajes no adquiridos).
  • Programas de refuerzo de áreas o materias instrumentales.
  • Adaptación curricular no significativa (modificando metodología, contenidos y estrategias de evaluación). 
  • Permanencia un curso más.
  • En secundaria, además: agrupación de diferentes materias en ámibitos, programación de actividades en las horas de libre disposición, asignaturas optativas y materias opcionales.
  • Información y colaboración con las familias.
Hasta medidas extraordinarias:
  • Modalidades de escolarización B (aula ordinaria con apoyos en periodos variables), C (aula específica en centro ordinario) y D (centro específico).
  • Adaptación curricular significativa (modificando objetivos, contenidos y criterios de evaluación).
  • Atención especializada por parte de los maestros de Pedagogía Terapeútica y Audicion y Lenguaje.
  • Atención por parte de un monitor de educación especial.
  • Permanencia extraordinaria para alumnado de necesiades educativas especiales.
  • En secundaria: programas de diversificación curriculas (entendidos como una adaptación curricular a nivel grupal).


Como última reflexión...

Al fin y al cabo,  haciendo un símil con el cultivo de plantas y hortalizas a las que proporcionar cuidados, atención y decicación, como profesionales de la educación ¿qué nos gustaría ser?:

¿Agricultores que desean que sus lechugas sean todas del mismo verde, de igual tamaño y con formas similares?; es decir, maestr@s, orientador@s... que quieren un alumnado "normalizado" y homogéneo al que transmitir los mismos contenidos y valores curso tras curso a través de las mismas metodologías y con las mismas estrategias y recursos.


¿O jardineros que se maravillan cultivando flores de diferentes formas, colores y tamaños?; es decir, profesionales educativos preocupados por detectar y atender la diversidad en el aula, fomentando los puntos fuertes de su alumnado y adaptando la metolodología, estrategias, recursos, actividades... a las caractarísticas de cada cual para que se desarrolle plenamente dentro de diferentes posibilidades y opciones.

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